Bases científicas
Mientras leemos, realizamos una serie de acciones para descomponer la información, analizarla y volverla a estructurar. Para ello seguimos una línea lógica de pensamiento. Leer bien no es sinónimo de leer a toda velocidad, sino que implica ante todo comprender y, como consecuencia de un adecuado entrenamiento, ganar velocidad en la lectura.
El oftalmólogo Emil Javal descubrió en el siglo XIX que las personas leen moviendo sus ojos en pequeños saltos mientras perciben la información. En 1885, James Mc Keen inventó el taquistoscopio, instrumento que facilita el entrenamiento de los ojos para percibir velozmente un mayor número de palabras. En 1940 empezó a utilizarse para entrenar pilotos de aviones de combate.
Del mismo modo, se empleó en los primeros cursos de lectura rápida. Posteriormente, se descubrió la importancia de emplear los dos hemisferios cerebrales para un buen aprendizaje. Nuestro programa se basa en la percepción visual y enriquece la lectura con técnicas de comprensión y retención.
M. Carmen Aguado
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